martes, 20 de enero de 2009

Personas que Han Marcado mi Vida (PHMV): Belén

Como escribí hace poco, dije que iba a tratar de no hablar tanto de mí. Pero me cuesta, por ello es que he decidido comenzar a hablar de otras personas y cómo han marcado mi vida. Quizás al final, de todas formas, estoy volviéndome a mí, pero estoy haciendo un esfuerzo, no se puede negar.

Belén es el segundo nombre de una chica cuyo primer nombre es Katherine. La edad de una mujer no se pregunta, pero pareciera que a ella le gusta que le pregunten, porque da pié para hablar de lo que hace, de las veces que los carabineros no le han sacado partes, de la oportunidad que fue a la bencinera cerca de la casa en su moto y no le creían que fuera de ella, que se la sacó a alguien, que ella era muy cabra chica para andar en ella; la vez que en el consultorio han pedido que los atienda otra persona, porque tal vez piensan que es alumna en práctica... Es que la Belén siempre representa menos edad de la que tiene. Todo el mundo le dice que es una niña y ella lo ha asumido así. Pero cuando ha tenido que tomar responsabilidades ella ha acatado responsablemente... Quizás demasiado.

Cuando éramos más chicos (Belén tenía menos edad, porque no ha crecido mucho...), los papás tuvieron que salir todos los días muy temprano y volver de noche muy tarde. Ellos trabajaban en Renca y vivíamos en Maipú (como una hora y cuarto de camino). Desde los seis hasta los diez, ella me cuidó: me iba a dejar y a buscar al colegio, salvo excepciones que lo hacía mi mamá; la Belén me daba de tomar once y comíamos juntos cuando el resto de mis compañeritos clase lo hacían con sus papás, o al menos con su mamá al lado.

La Bélén marcó mi vida con su actuación de mamá sobreprotectora adolescente. Ella no tenía muchos modelos de crianza internalizados y tampoco el instinto maternal desarrollado, por lo que todo lo que me mandó, me gritó, me prohibió... en ese tiempo lo perdono. No es posible vivir la vida entera sin perdonar.

Ha sido extraña la historia de nuestra relación. Cuando tuve edad suficiente para ir a los lugares sin que me tuvieran que ir a dejar, vino algo así como esa edad donde me di cuenta de cuántos derechos creía tener la Belén sobre mí. Ello tuvo como consecuencia el comenzar a distanciarme emocionalmente de ella y, cuando ella era una jovencita (según su edad de ese tiempo...) un poco más cambiante de lo que es hoy... yo no la pescaba mucho. Al entrar en la adultez y al dejar de lados sus variantes estados anímicos, yo comenzaba a entrar en los míos... Y era yo quien no quería saber nada de nadie: Para con la Belén fueron como diez años de silencio, donde vivíamos desconectados. Se que en ese tiempo mi hermana me preguntaba "qué te pasa", y yo me cerraba más en mí, por lo cual me percato que aún con todo, ella estuvo pendiente de mí.
Quizás perdimos mucho tiempo de vivir como hermanos, pero hoy puedo decir que somos buenos amigos. Le debo muchas cosas, quizás algunas que hoy me molestan, quizás demasiadas restricciones, pero no me es posible negar que hizo su mejor esfuerzo.
La Belén, mi hermanita, me ha marcado la vida porque ha sido como una niña para mí. Me ha enseñado lo que es la espontaneidad, cosa apreciada en mi vida, pero que a ella le nace espontáneamente...
Al día de hoy ella me pregunta a veces qué me pasa y ahora trato de no cerrarme con ella. Ahora le comparto mi vida más de lo que antes hacía.
Hoy ella a veces me cuenta sus cosas, sobretodo en los períodos difíciles. Al principio me costaba escucharla: no podía olvidar mis profundos deseos de rebelarme contra ella, por cuidarme de chico. Pero al fin, la he aprendido a escuchar. Creo que aprender a escuchar implica hacerlo con cada apersona. Hoy se poner atención a mi hermana. Quizás cuánto le hice rabiar yo a ella, tampoco he sido de lo más dócil con Belén.
La quiero... Yo soy su amigo...

Ayúdame

Doy gracias a los que están pendientes de mi en cualquiera de sus formatos: vivir bajo el mismo techo, amigos, mensajes de texto, mensajes en el facebook, mensajes por este medio. Les agradezco el que estén cuidándome con su atención y les pido que no dejen de hacerlo si es que quieren, que también estaré pendiente de ustedes, aunque no se note (el facebook y estos medios me dan cierta idea-noción).
Creo que el centrarme mucho en mi podría hacerme daño y todos los pasos en dejar atrás el enorme egocentrismo podrían comenzar a tener ciertas cifras negativas si me centro en mis problemas y no en las soluciones. Le pido a Dios desde que se orar (el año pasado) y desde mucho antes, que me ayude en lo que estoy, en lo que hago, en lo que necesito, con mi familia, con mis amigos, con todos y todo... el pedir (a veces olvidando suplicar) a Dios en el nombre de Jesús, ha sido una constante en mí que como remedo mal copiado de meditación benedictina me he encontrado ocupado en la micro, en mi casa, en la u, en todos lados donde voy. Oro repitiendo muchas veces el "Señor, ayúdame", inconsciente, malamente.
Hoy tratando de pedir nuevamente a Dios, mientras estaba por llegar a la oficina del GBU y al cruzar por las piletas que están frente a la moneda, me sorprendí otra vez en la misma parada, en la misma actitud (o falta de ella). Me percaté de cuánto ruido (¡qué nueva era suena eso!), había en mi cabeza, de cuánta inconsciencia había en mi relación con Dios... Cuánto he pedido estando así y cuánto he perdido por estar así.
Lucho con un problema en particular que algunos de mis amigos conocen y hoy también estaba batallando. Pedía rutinariamente ayuda y me percaté que estaba utilizando mi oración como un medio para conseguir cosas para mí, satisfacciones meramente personales solamente y entonces me dije: "Pido ayuda siempre, pero él siempre me la está dando. Pero no la recibo, no la acepto". Y entonces pensé en que Dios siempre está esperando el momento en que nos peguemos ese alcachofazo santo, el cual a mi me da la impresión que a la par de hacerme ver en qué la estoy embarrando, me ayuda a centrarme un poquito más a Aquel que entre muchas cosas es mi ayudador.
Quisiera no ser más un inconsciente al pedir ayuda.
Desde hoy quisiera estar más atento para recibir Su Ayuda
Esta canción de René Gonzáles me conforta.

viernes, 16 de enero de 2009

Dualidades

Esta foto representa un poco lo que siento hoy. Está verde, llena de vida (quizás photoshopeada, pero se entiende el mensaje), pero está sola, no hay humanos en ella...



Hoy me siento triste... pero esperanzado.


Por un lado me siento contento porque mis posibilidades se están ampliando. Puedo ver y sentir; observar señales de la acción del poder de Dios; cómo su restauración está haciendo efecto en mi existencia, dándole ese sentido que tanto anhelaba pero que ni cuenta me daba que era aquello lo que necesitaba.


Me siento alegre porque a mi alrededor tengo gente maravillosa, gente encantadora que me muestra cada día el milagro de mi Papá, su amor; a través de ellos Él me redime en cada jornada.


Pero tengo tristeza porque a pesar de que ellos son una bendición, para algunos de los que estimo, estoy siendo de conflicto. No daré detalles, no me dedicaré a hacer una larga descripción de lo que siento ni me referiré a las personas. Simplemente diré que me duele esta situación. Y no tengo la culpa del sufrimiento, porque no soy el que manipula sus conciencias, eso es su labor; parte de la tarea dura, que tenemos por ser libres, puesto que Dios lo ha permitido. De lo que si soy responsable es por el dolor que siento ahora, de haberme puesto demasiadas espectativas y no haber averiguado bien antes: De producir conflictos ahora y de no querer alejarme y quizás tener que hacerlo, que renunciar, por el bien que ellos. Y no lo quiero hacer: Eso me entristece.


Creo que ya me resigné a que la vida no es simple, menos aún justa. No quiero que deje de ser compleja, pero que si sea más justa.


Con un poco de conocimiento... las cosas ahora serían diferentes.




jueves, 1 de enero de 2009

Hablé con ella

Detesto a Almodovar con todas sus temáticas cuáticas y su abuso de Penélope Cruz (qué hace una chica como ella en películas como aquellas), por eso parto explicando que "Hablé con Ella" no tiene nada que ver con el nombre de una de sus películas: "Hable con Ella". Grandes diferencias hacen los tildes...
Y... emmm... después de un horrible descubrimiento en mi facebook, hablé con Ella. Las cualidades sapísticas de "Libro de Caras" me obligaron a hablar con Ella, la actualización automática de esta página en mi facebook no me dió tiempo para bloquearla en ese hacedor de redes sociales y, "Libro de Caras" me sapeó.
Ella no debía leer mi blog, pero sí leyó la nota en facebook. Y mientras que las señales que mencionaba en la entrada anterior hacían bailar recuerdos en su cabeza, a medida que la leía, su cuerpo se hundía cada vez más en su asiento, como si sus posaderas estuviesen descanzando sobre un sillón (cojín?) puff que luego se transformó en arena movediza...
Mencioné en alguna nota de "Libro de Caras" que pocas cosas me dan vergüeza hoy en día, que estoy un poco anestesiado al umbral límite de exposición a situaciones embarazosas; como que no me doy cuenta; son intrínsecas las cuestiones que digo o hago: el hablar como Tun-tín (mi clown), el actuar como niño chico, el pronunciar las palabras como si fueran sutiles prosas (esta última frase está cargada de erres...): La vergüenza es escasa, pero leer el mensaje de mi amiga: "Ella soy yo... :(", me cubrió el cuerpo de ese recogimiento extraño que nos dá en el puff de arena movediza.
Recibir esa respuesta no me hizo ponerme colorado, pero hizo que cuestionara todo lo que había escrito y todas las interpretaciones que allí se encontraban acerca de las señales "correctamente percibidas" se fueron a las pailas. Y me bajó toda la vergüenza y la ansiedad subió.
Cuestionamientos vergonzosos surgieron, tales como ¿Qué pasaba si efectivamente Ella se reconocía a si misma en la publicación, pero Ella no encontraba que la "onda" que yo mencionaba existía? o , después de saber la verdad, ¿cómo la miraría a los ojos? Al saludarla, ¿le daría un acostumbrado cálido abrazo fraterno o un frío beso en la mejilla? al hablarle, ¿le pediría disculpas o le daría explicaciones? ¿Estaría enojada, preocupada o tan avergonzada cómo yo?
Causalmente (no casualmente) fuí a mi U el martes 30, y en una exhortativa conversación con mi fonoaudióloga (canutanoreligiosa a morir) mi celular con su "moderno" ringtone sonó. La pantalla de luz naranja anunciaba su nombre y recordé que la próxima vez recordaría las notas que hay que bloquear:

-Aló...- contesté extendiendo la 'a' y frenando intempestivamente en la 'o'
-Aló. ¿Tuto?- nada extraño en su voz
-Hola [...], ¿cómo estás? - la ansiedad volvía de a poco.
-Bien... - ahora un poco de incomodidad en su voz- Leí tu nota en el Facebook...
Pausa. ¿Qué más podía decir?:
-¡Qué vergüenza...!-avergonzado- emmm...
-Bueno... Yo quería que habláramos -silencio no tan tenso- ¿cuándo puedes tú?
Y lo que todo escogido debe saber (y nunca-nunca olvidar) es que Dios actúa a través de las oportunidades.
-Yo estoy en el Peda- Declaró.
Silencio un poco más tenso
-Yo estoy en el centro médico... en el Peda- dije.

Aquí la conversación fué un poco difusa, pero algo asi como "¿yo voy para allá o tú vienes para acá?", salió.
-Yo estoy por acá por [...].
-Yo voy para allá entonces...
Veinte minutos después, luego que la fono Elisa me sacara toda la foto respecto a mi autoestima y la forma en cómo estoy viviendo mi relación con Dios ("Este niño es todo tierno, todo amoroso... pero le falta creer que es hijo de Dios; del Rey [...] Que tienes una luz [puesta por Dios] que se oculta como con una capa y que no sale. Tú debes resplandecer, tienes algo muy grande... tienes al Espíritu Santo. Tienes que confiar en que Dios te hace nuevo. Que donde vayas tienes que respladecer [...] No es mirar a los demás en menos, sino mirarnos a nosotros en más, no por nosotros, sino por El..."), mi teléfono sonó nuevamente y le contesté. Me despedí y con una actitud renovada fui para [...].
Ella me mencionó que había leído todo. Confirmó que mis suposiciones eran verdaderas en su totalidad y que había perdido el interés en mí cuando pensó que a mí me gustaba Francisca (otro día les hablo de la Fran), lo cual no era cierto...
-Que loca la vida...
Era lo que no parábamos de decir.
Qué loca la Vida. Y conversabamos con respecto a que nuestra condición de pentebautistas (o bauticostales o bautistascarismáticos) nos daba una amplia gama de posibilidades respecto al conocimiento de la voluntad de Dios. En específico, al instante de esperar la ayuda idonea, la pareja, el complemento...
Decíamos que por qué era tan dificil hacer la voluntad de Dios, por qué nos era tan difícil escoger entre toda la multitud de opciones que teníamos, por qué el Señor no nos quitaba mejor las posibilidades para que fuese más fácil escoger.
Hablando salió que era porque Dios nos quería libres, que en su libertad nos daba todas las oportunidades para poder escoger.
Ese día almorzamos juntos, no hablaré de lo que le afectó a Ella (suficiente es que esto esté en "Libro de Caras", también). Y mientras Ella comía su ensalada de brocoli, lechuga y porotos verdes, conversábamos de lo que haríamos en los próximos días al son de las sorbeteadas a los Kapos que nos tomábamos. Yo daba mascadas a mi churrasco solo y la escuchaba: hablamos de los mensajes que veíamos a través de nuestro filtro canuto en películas, canciones y lecturas; cómo se hablaba de Dios, de esbozos de Jesús en Babe (El chanchito), de identidad cristiana en Corazón Valiente; cómo "Para tu Amor" de Juanes es una canción de adoración... Y de pronto nuestros temas de conversación eran de amigos...
¡¡Mi amiga estaba de vuelta o es que nunca se había ido!! No sólo era "Ella,lachicaqueestabaconÉl solamente, era mi amiga. [...] era mi amiga y compartía su vida conmigo como lo hacen los amigos. Y como habíamos aclarado todo, no había tanta posibilidad de malinterpretaciones, porque éramos amigos; Ella conocía mi interés de estar solo, esperando en Dios por cerca de un año. Yo conocía también sus luchas y anhelos. Porque éramos, porque somos amigos.
Luego hablamos de eso de no escuchar (sacrilegio!) música exclusivamente cristiana y al despedirnos en macul con grecia, antes de ir Ella a Miky y yo a la UTEM nos abrazamos, como solo los migos auténticos se abrazan al despedirse.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Ella... y Él

Quienes me conocen de cerca saben la historia de mi vida y las limitaciones que poseo al día de hoy. Saben más o menos los motivos por los cuales me es difícil establecer relaciones afectivas.
Hacía tiempo no me gustaba nadie con tantas ganas. No se si llamarlo pasión, más bien era un deseo rico de querer conocerla más y más cada vez, conocer sus detalles, sus gustos, sus carencias, sus juegos del facebook que la volvían adicta...
Todo comenzó cuando mi amiga de El Salvador, hace unos cuantos meses, Karlita Ramos, en el Starbuks me preguntó intempestivamente con su hermoso acento centroamericano: "¿Y a te gusta alguien, Tuto...?" La pregunta se quedó frente a mi rostro dos segundos, la saboreé unos tres más y en mi cabeza uno más. De salida expelí algo así como un indeciso: "Tanto así como gustar... no... pero de que... quisiera conocerla, pues... ". No pude continuar. Mayo que también estaba en la mesa de la cafetería (donde nunca había ido (Cuando llegó la cuenta entendí por qué)) comenzó junto con nuestra pequeña Karla a decir cosas como "¡Está enamorado...!¡Uuuuuuuuuyyyy!". Luego me aconsejaron, a pito de los libros de poesía que la Mayo había comprado muy baratos, lo que tenía que hacer cuando la invitara a "ella" o a otra a salir...
Era chistoso sí el hecho de que hasta que Karlita me lo preguntó, no me había planteado dónde mi mente estaba concentrada en su "heredad", en la "niña de los ojos", en la "ayuda idónea", la "amiga inseparable", la "compañera eterna", la polola...
Así pasaron mis días, y era un poco extraño, aunque agradable, que cuando ella estaba cerca mío comencé a darme cuenta que había "onda" con "ella", que "ella" "inexplicablemente"(oh, que exceso de "comillas"), cuando su casa quedaba por un camino, ella se iba conmigo a otro lugar, por una ruta que la desviaba de su trayectoria habitual...
Si. Yo también pensé que estaba siendo egocéntrico y estaba sobreinterpretando todas las señales que observaba, pero cuando la castigaron por no avisar a sus papás que no llegaría a la hora a su iglesia (ella sabiendo lo estrictos que son), eso me confirmó que las señales que yo inconcientemente enviaba, eran recepcionadas y provocaban una sintonía entre nosotros.
En una de esas salidas donde "ella" "inexplicablemente" (ahora si son necesarias las " ""s ") iba conmigo a lugares en vez de irse directamente a su casa, fuimos a un evento de jóvenes universitarios cristianos de varias universidades del sector poniente de Santiago, al despedirnos de los conocidos, al momento de la "interacción social", "ella" lo conoció a "él". "Él" llegó con sus ayudantías de cálculo y toda la parafernalia matemática... Hoy llevan como tres meses juntos.
Quizás sea sólo que no me la jugué, ¿pero cómo me la iba a jugar si no estaba seguro todavía de lo que por ella sentía? En realidad a esas alturas no, pero como un mes después de haber ido "allá" con "ella", tuve un sueño de esos donde te crees todo lo que pasa en él al punto que no te das cuenta de estar en pleno estado de ensoñación. En la fantasía subconsciente me encontraba con ella en el patio de la universidad y al despedirnos, ella (es suficiente de " ""s "!!) me daba un beso; no de esos donde a la lolita le estás inspeccionando la tráquea. No. Era de esos inocentones, de esos que la Mayo podría decir "Ahhh... chiquitín" (las volví a usar, maldición!!). En mis dormitares con imágenes mentales oníricas con ella también nos tomábamos de la mano y caminábamos por los pastos del Pedagógico. Creo que nunca me había despertado tan feliz... un segundo después de sacarme la somnolecia volví a la realidad y fue una decepción tremenda.
Pensé en la sucesión extraña de hechos y finalmente llegué a la misma conclusión que ella me dijo (restregó (amablemente)) a la hora del almuerzo en mi propia cara: "Pero señor Tuto, si yo conocí a [...] por culpa suya".
Ahí caí en cuenta.
¡¡No había leído las señales correctamente!!
Antes era el momento, o quizás nunca lo fue.
Pienso en lo raro de las salidas con ella y no puedo pensar en otra cosa que fui un intermediario para que ellos se encontraran.
Quizás esa reflexión surge por la desesperada búsqueda de consolarme, pero creo que el encontrar el sentido es necesario para mantenerme vivo.
Jhon Dobson, un psicólogo gringo dice que no es el dolor, el sufrimiento que coloca al ser humano ante la vida en una situación forzosa, el pasar por amrgos tragos lo que nos mata, sino que es el no comprender el sentido de lo que nos sucede lo que nos mata...
Mi situación no la considero tan "tensionante", de vida o muerte, pero al menos es el haber encontrado sentido a lo que sucedió lo que no me hac decir hoy: "Maldita sea, si tan sólo hubiera..."
Quizás deba esperar más que el tiempo deseado para encontrar a otra "ella", pero que no sea cualquier Ella, yo quiero que sea ELLA. La ELLA indicada para mí
(cacha, había otra forma de colocar los ÉNFASIS...!!)