Cerca de la 16 horas del 14 de febrero, (día de los enamorados (como lo indicaba un corazón dibujado con plumón negro en el horario del Campamento Nacional del GBUCH) y noche de comunión) un camión de una empresa de bebidas cola (era pepsi, ¿ya?) perdió una rueda loca que con el roce en la ardiente carretera camino a Victoria produjo una chispa que cayó sobre los campos de trigo y... ¡Uyuy! nació un incendio forestal...
Mientras tanto, en el tranquilo campamento de Río Quino, los GBUístas se disponen a asistir a sus talleres obligatorios.
En el salón principal (que hace las veces de gran comedor), Myriam Ortiz se dispone a dar "El Taller Donde Tú Debes Estar" (un taller de publicidad enfocado en el uso de photoshop). Junto a ella James Gatica, Luis Pallacán (hay más gente) y Tuto ven a Carmen Castillo hacer ingreso al salón (donde hay muchas mesas con notebooks, datashow; libros, cuadernos y Biblias por doquier. Tuto tiene más cerca su melódica que sus apuntes). El mensaje de Carmen, que por el sentido de urgencia de su tono de voz se atiende de inmediato es más o menos así: "¡Chicos, oren! hay un incendio forestal acá cerca, ya se llamó a los bomberos y se va a hacer cortafuegos...". Los asistentes al taller obedientemente oran rogando por la acción pronta y con la mente bajo control de quienes se fuesen a encargar de la mantención a raya de las llamas. James deja su asiento después que toca su turno y al finalizar el clamor grupal Tuto se acerca a la ventana del salón que da hacia la escalera de entrada de la pieza de los hombres. Allí observa cómo la sombra de la escalera tiene cierta tonalidad azulada o violácea, como cuando hay incendio forestal...
Los chicos se aprestan a salir ante la petición de ayuda de hacer un corta fuegos, para lo cual se pide uso de ropa ancha y una tohalla húmeda.
Los hombres entran y salen de la pajarera (con cariño, ¿ya?), entre ellos, Tuto lleva unos jeans a los que no tiene mucho aprecio y una polera empapada por su tohalla (para mojarla tiene que ir al baño. En el camino se encuentra con Evelyn Carrillo ocupada en el aseo del baño de mujeres, que le pregunta qué sucede. Él, en un tono que no la pusiera en sobrealerta (quizás no el adecuado para la realidad), le explica lo que había escuchado de Carmen).
Así, una camioneta lleva un enorme recipiente azul para llenarlo con agua, pero no puede pasar porque el auto de Ernerto Pfeiffer se encuentra en medio.
A esas alturas el humo se saborea en el ambiente, las narices comienzan a irritarse. El calor se incrementa. Unas nubes oscuras se dispersan detrás de los eucaliptus cercanos a las cabañas de las mujeres. Hasta ahí nadie piensa que el fuego avanza más rápido de lo deseable. Y el color del humo se hace más detectable, el aire más denso y la buena voluntad de participar en el cortafuegos se hace más patente. Tuto sin perder la calma (aún), se desorienta, al no saber qué empresa acoger: la camioneta que no parte, el ambiente más enrarecido, los hombres corren buscando herramientas, algunas mujeres entre la cabaña y el salón; se vislumbran las primeras personas portando equipaje. Tres impulsos vienen a él: el egoísta-materialista, por las cosas suyas que no tiene entre sus manos; el más social, ante las personas que lo rodean, y que se ve incrementado por... los árboles en llamas que se ven tras la cabaña y que aumentan en número en cortísimos instantes: aparece su instinto de supervivencia exaltado.
Tuto corre cerca de la cabaña de las mujeres, y ante los árboles siendo consumidos se diluye en su mente toda posibilidad de hacer el cortafuegos, olvida la camioneta con el contenedor azul y sube las escaleras donde ve a Mayo y Gustavo haciendo salir a las niñas de la cabaña, entra allí y su piloto automático se enciende... Apura a las niñas que estaban sacando sus bolsos, apura a las que seguían en la pieza... Escucha a Mayo que desde antes ya apuraba y no puede evitar hacer la relación con el tono de voz que pone Mayo cuando no habla en serio... Un impulso jocoso que dura un segundo le viene... Luego se concentra y grita: "¡Salgan de la cabaña!" El también sale. Volverá a gritar unas veces más camino al río (¿qué más podía hacer ante la situación?). Luego se encaminará como todos, por la ladera del cerro que da a la cancha, para ir al agua. Observa cómo varios toman sus cosas, cómo el tío cuida a su esposa, cómo Jaime Peña toma sus apuntes que se caen y abajo, en la cancha a Cecilia de Aric... a punto de ser interceptada por un balón de gas blanco de 15 kilos que llegaba junto a ella... entre todos los ruidos, visiones de reojo a los árboles en llamas (con Cristian y otros más por ahí cerca de la cabaña, en el fuego; David Alcántara y Claudio con extintores. Tuto cuestionó que lo verde de las hojas de eucalipto fueran un cortafuegos natural desde ahí para adelante y ya no está tranquilo. Su ánimo lo predispone para la desesperanza y el miedo); se escucha nuevamente el tono alerta de Mayo, esta vez diciendo: "¡de potito, de poto!", haciendo alusión a cómo bajar más rápido; varios le hacen caso. Tuto levanta sus manos levemente mientras baja como en un resbalín, llevando una sonrisa nerviosa en el rostro... Al llegar abajo se da unos segundos para mirar la cabaña y ve que Cristian no hacía caso a los gritos que le ordenan-ruegan, vaya al río.
Camino al río pasan muchas cosas: Una vaca que muge de pronto entre los árboles, el tío cargando a Corbata, los chicos que se meten al río y Mayo diciéndoles que "... allí no... donde nos bañamos", un niño preguntando por un animal en el camino y Gustavo diciéndole "más atrás", calzones, sostenes, chalas guachas, colonias y jabón en el suelo y entre toda la vegetación, gente con ropa humedecida en la cara, objetos de aseo, Tuto se lamenta no tener consigo, algunas cosas (es cuando se acuerda de Job con su "Jehová dió y Jehová quitó. Sea el nombre del Señor bendito" para consolarse) y escucha a veces el sonido de madera crujiente, acompañado del asfixiante e irritante humo, lo que le quiebra las esperanzas de encontrar sus cosas, si es que logra volver al campamento, sus emociones comienzan a tomar rumbos al descontrol. Mientras camina (imitando a los que van a su lado) ora, ruega, clama a Dios con miedo: por su vida, por el recinto, reconociendo que El es soberano, Rey de todo, que si Él quiere, es posible que algo pase, que el viento cambie de dirección, que llueva, que los bomberos lleguen pronto... detiene su marcha y ruega, Abigail que pasa a su lado le dice: "Cristóbal. Puede orar al Señor mientras camina...". Por razones difíciles de explicar con una respuesta corta, Tuto se tranquiliza un poco, camina de forma un poco más silenciosa junto a Abigail, quien conversa con Dios de una manera muy tranquila, confiada.
Llega con el grupo al río. Al llegar se nota que allí está más calmo, pero el olor a humo y el fuerte viento impiden la tranquilidad absoluta. La gente mientras canta, ora, recita salmos, se mueve entrando al agua; Maykol y James (hay más que lo hacen), dirigen a los demás cantando apasionadamente.
Ya con casi todos en el agua, las conversaciones toman rumbos de humor negro y risas nerviosas, de ruego, de abrazo, tiritones de frío (y temor), de llamar a los familiares, de preocupación, pero nunca de desesperanza, nunca de perder los estribos, nunca de culpar a Dios, nunca de dejar de confiar que de esa todos salían. El grupo estaba encerrado, estaba húmedo, con frío, silencioso, abrazado, cerca de árboles que quemados podían caerse, pero con una calma que lógicamente se puede explicar como irracional: Sintiendo el humo en la cara y ellos cantando; con temor por su vida y con sus enseres perdidos, pero consolados; mirando al cielo esperando una respuesta, pero nunca yendo en contra Del Que Les Permite Pasar Cerca del Fuego, saboreándolo...
Esa mañana el grupo de Puerto Montt había compartido un devocional. La reflexión y la oración apuntaron a buscar una oportunidad para incrementar la fe; el salmo 121 se recitó luego del desayuno y antes de la exposición bíblica y esa tarde, cerca de las 6 o 7, se volvía a recitar, se volvía a proclamar: "Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro?". Al igual que los israelitas cantaban en grupo, los jóvenes unidos, cantaban ese día. Tuto se recuerda de sus lecturas, cuando el pueblo de Israel sufría pérdidas, con el llanto colectivo. Se pregunta entonces si la experiencia posterior será similar, si la pena, sería tal que no podría ser guardada en el foro interno y debiese ser expresada comunitariamente... "Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra"...
Un bombero se acerca. Todos atentos a lo que dice. Él trata directamente con Carmen y de pronto todos salen del agua, todos lo siguen, todos están siendo evacuados, caminando por el cerro, sintiendo los efectos irritantes del humo; Cruzan un cerco, pasan por trigales quemados, con las ropas húmedas, con la vista enrojecida; llegan al camino que da a la carretera y otra vez, pero de forma más intesa son atacados por el humo de lo que aún queda por quemarse. Se llega a la carretera. Quizás la pregunta en algunos es "¿y ahora qué?". La espera responde la pregunta, pero aún no la duda de ¿dónde están Ernesto y Cristián?. Llegan los carabineros cuando son entre las 7 y 7 y media. Se dan los nombres. Más espera, pero con novedades de algunos GBUístas temuquenses con lugar en caso de tener que alojar. Porque no hay ropa, ni donde alojar, no hay plata, ni plata para comprar pasajes para volver a los hogares a lo largo de Chile...
Un llamado telefónico. Todos atentos: es Carmen que había vuelto al campamento, para observar el estado del lugar: Nada... y un estallido, al que es imposible ajenarse, que envuelve al grupo: ¡La cabaña está a salvo, nada se había quemado! ¡Río Quino sigue en pie!
El llanto gozoso se deja salir... Abrazos... Camionetas que llegan para transportar al grupo de vuelta al campamento. Al llegar, el grupo se postra en el suelo para orar, llora, se alegra, agradecido... Agradecido por estar con vida, agradecido porque quienes faltaban se integraron, porque todo lo que se quedó se salvó: cabaña y salón, auto incluido. Agradecido porque el fuego arrasó con los árboles alrededor, dió la vuelta por el cerro y quemó la ladera, pero nada de la cabaña se quemó... La fe se incrementó. El Dios que podía dar y quitar, había decidido dar, había optado por dejar, dejar y no quitar. Dar. Dar socorro, dar vida, dar fe, y sobretodo, dar esperanza, para cuando los incendios volviesen a amenazar y la vida vuelta en llamas se volviera a visualizar... Con Dios no nos sacamos a Quino...
Aquí la vida se va creando por períodos estacionales o de continuos indescriptibles… Se trata de describir más que de definir… No se busca la exclusión ni la predestinación mística… Eso solo lo sabe Dios… Los colores llegarán con el tiempo… Se fué el luto... Hay otro tiempo... Sus palabras entran más acá...
jueves, 26 de febrero de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
¡¡Soy un Wonner!!
No tengo "oblicuos" (trate de leerse como Kramer imitando a Lindorfo el veterinario). Y no me complico por ello.
Cuando con Alvarito Maldonado y la Laura estabamos dentro de las aguas del lago, en Pucón (cuyas arenas oscuras producto del terreno volcánico de allá estaban cubiertas por estands publicitarios), observamos a dos lolitos con pinta de modelos que se metieron al agua con un afán no natatorio, porque hicieron ingreso al lago sin mojarse del ombligo para arriba. Estuvieron unos dos minutos ahí, parados a la entrada del lago. Hablaban entre ellos y parecía que notaban que había ojos sobre su ser anatómico.
Debo reconocerlo, soy observador y en esa ocasión con el Álvaro comenzamos a comentar las diferencias corporales entre los winner que estaban en la orilla y nosotros. En ese momento la Laurita nos hizo el comentario que aún como deportista es difícil desarrollar los oblicuos mediante el mero ejercicio de la disciplina, lo que nos llevó al tema del tiempo libre y de las horas de gimnasio que los lolitos dedicaban de su vida.
Cuando los jóvenes salieron del agua con las patitas mojadas, comenzamos a hablar con Alvarito que el no tener "oblicuos" no era un impedimento para ser atractivo con las chicocas, de hecho, continuamos diciendo que aquello nos obligaba a hacer un esfuerzo extra para desarrollar otras facetas de la propia vida, otros talentos un tanto más intangibles mediante el sentido del tacto... llámense por ser las habilidades como la comunicación asertiva, la agilidad para responder, la cosa poética, la cosa artística, la cosa simpática y todas esas cosas.
Concluimos en 5 minutos, sin haber pensado tanto, con Laurita al lado, que si ellos eran "winners", nosotros éramos "wonners"...
Si, efectivamente. Luego de comentar la idea a Mario y explicarle de qué se trataba, lo adherimos a nuestro clan de Wonners. Le explicamos toda la filosofía que arrastraba nuestro movimiento y de pronto ya había conocimiento de lo famosos que eran los wonners, de su grupo de facebook, las polémicas del SQP, del "í entertéiment televíshon" y los wonners ya eran mundialmente conocidos, "La Venganza de los Wonners" decían los titulares de los diarios... Luego, cuando bajamos de la nube y descartamos hacer tan pronto una "Agrupación de Wonners de Chile" (A-WC), comenzamos a entender la denominación wonnersera que acabábamos de hacer.
Won, es el pasado de Win ("to win" en inglés es "ganar", por ende "I won" sería "yo gané"), da lo mismo si se ajusta con el tiempo verbal o si es una cosa con intenciones proféticas en cuanto a las mujeres.
Aunque ya no me considero alguien competitivo, por el hecho de ser hombre y un ser humano, las ansias de competir están en mi, las hormonas masculinas estimulan, aunque yo no quiera, la parte que quiere sobresalir, ganar, alcanzar la victoria, derrumbar a otro...
El ser "wonner" podría ser una forma de competir contra el "winner", pero no es esa la gracia. No es embalsamar lo no tangible (no necesariamente abstracto, sólo "no tangible"), superficializándolo, transformándolo como una técnica fríamente calculada, sino el asumir una forma distinta de comenzar a entablar una relación, que aunque no resulte en algo parecido al noviazgo, valora a la chica como una amiga ante todo... O sea, "si no somos pololos [?], no era mi intención primaria, te quiero [aunque no puedo negar que sigo encontrando cosas lindas en tí]"
En cuanto a lo profético, quizás es una forma de visualizarse futuramente y de decir "yo gané", y "aunque no soy lo que la publicidad y la sociedad valora estéticamente como lo "atractivo", gané", pero no es ganarle al winner, es ganarle a esa voz que me mira en menos y que puede susurrarme en la oreja que "soy un inutil, soy feo y poco agraciado", que "por mucho que cambie, seguiré siendo el mismo feo, que no le gusta a nadie"...
Al final no trato de decir si ser wonner es bueno o no... Pero al menos me gusta esta posición de reirme de lo que supuéstamente no tengo y alegrarme de mi imperfeción, porque ante todo, si la chica que quiero no está conmigo, yo me quiero, porque Alguien ya me quiso primero...
¡¡Soy un Wonner!! ¡¡Y no tengo "oblicuo"!!
Cuando con Alvarito Maldonado y la Laura estabamos dentro de las aguas del lago, en Pucón (cuyas arenas oscuras producto del terreno volcánico de allá estaban cubiertas por estands publicitarios), observamos a dos lolitos con pinta de modelos que se metieron al agua con un afán no natatorio, porque hicieron ingreso al lago sin mojarse del ombligo para arriba. Estuvieron unos dos minutos ahí, parados a la entrada del lago. Hablaban entre ellos y parecía que notaban que había ojos sobre su ser anatómico.
Debo reconocerlo, soy observador y en esa ocasión con el Álvaro comenzamos a comentar las diferencias corporales entre los winner que estaban en la orilla y nosotros. En ese momento la Laurita nos hizo el comentario que aún como deportista es difícil desarrollar los oblicuos mediante el mero ejercicio de la disciplina, lo que nos llevó al tema del tiempo libre y de las horas de gimnasio que los lolitos dedicaban de su vida.
Cuando los jóvenes salieron del agua con las patitas mojadas, comenzamos a hablar con Alvarito que el no tener "oblicuos" no era un impedimento para ser atractivo con las chicocas, de hecho, continuamos diciendo que aquello nos obligaba a hacer un esfuerzo extra para desarrollar otras facetas de la propia vida, otros talentos un tanto más intangibles mediante el sentido del tacto... llámense por ser las habilidades como la comunicación asertiva, la agilidad para responder, la cosa poética, la cosa artística, la cosa simpática y todas esas cosas.
Concluimos en 5 minutos, sin haber pensado tanto, con Laurita al lado, que si ellos eran "winners", nosotros éramos "wonners"...
Si, efectivamente. Luego de comentar la idea a Mario y explicarle de qué se trataba, lo adherimos a nuestro clan de Wonners. Le explicamos toda la filosofía que arrastraba nuestro movimiento y de pronto ya había conocimiento de lo famosos que eran los wonners, de su grupo de facebook, las polémicas del SQP, del "í entertéiment televíshon" y los wonners ya eran mundialmente conocidos, "La Venganza de los Wonners" decían los titulares de los diarios... Luego, cuando bajamos de la nube y descartamos hacer tan pronto una "Agrupación de Wonners de Chile" (A-WC), comenzamos a entender la denominación wonnersera que acabábamos de hacer.
Won, es el pasado de Win ("to win" en inglés es "ganar", por ende "I won" sería "yo gané"), da lo mismo si se ajusta con el tiempo verbal o si es una cosa con intenciones proféticas en cuanto a las mujeres.
Aunque ya no me considero alguien competitivo, por el hecho de ser hombre y un ser humano, las ansias de competir están en mi, las hormonas masculinas estimulan, aunque yo no quiera, la parte que quiere sobresalir, ganar, alcanzar la victoria, derrumbar a otro...
El ser "wonner" podría ser una forma de competir contra el "winner", pero no es esa la gracia. No es embalsamar lo no tangible (no necesariamente abstracto, sólo "no tangible"), superficializándolo, transformándolo como una técnica fríamente calculada, sino el asumir una forma distinta de comenzar a entablar una relación, que aunque no resulte en algo parecido al noviazgo, valora a la chica como una amiga ante todo... O sea, "si no somos pololos [?], no era mi intención primaria, te quiero [aunque no puedo negar que sigo encontrando cosas lindas en tí]"
En cuanto a lo profético, quizás es una forma de visualizarse futuramente y de decir "yo gané", y "aunque no soy lo que la publicidad y la sociedad valora estéticamente como lo "atractivo", gané", pero no es ganarle al winner, es ganarle a esa voz que me mira en menos y que puede susurrarme en la oreja que "soy un inutil, soy feo y poco agraciado", que "por mucho que cambie, seguiré siendo el mismo feo, que no le gusta a nadie"...
Al final no trato de decir si ser wonner es bueno o no... Pero al menos me gusta esta posición de reirme de lo que supuéstamente no tengo y alegrarme de mi imperfeción, porque ante todo, si la chica que quiero no está conmigo, yo me quiero, porque Alguien ya me quiso primero...
¡¡Soy un Wonner!! ¡¡Y no tengo "oblicuo"!!
domingo, 22 de febrero de 2009
Carpe Diem ¿A Pesar del Post-trauma?
Carpe Diem es lo que dice mi agenda de bolsillo regalada por la compra de mi libro "Cuando lo que Dios Hace No Tiene Sentido" de Jhon Dobson, en el estand de Río Quino que estaba a cargo de Jaime Peña.
"Disfrutar el día"...
Que extraño suena a lo lejos.
Sin embargo creo que como todos los que pasan por una experiencia emotiva demasiado fuerte donde existe al menos una posibilidad cercana a morir, creo que "¡...tanto no he hecho!" es una frase que danza un poco burlona o dulzona (no se muy bien), en la conciencia.
Hasta el viernes en la noche estuve viviendo mi post-trauma (hoy tengo un gusto por los guiones) del incendio de Río Quino y lo viví no con miedo al fuego ni tanta dificultad para comunicarme con los otros. Lo viví con una tendencia fuerte a valorar todo, volviéndome a la parte melancólica que me toma por sorpresa a veces. Mi post-(talla interna con Amelí...)-trauma lo viví con esta cosa transformándose en ansias creativas de tocar la melódica perfeccionando las canciones tristonas que salen del dichoso instrumento, valoraciones de la gente a mi alrededor y con contemplaciones prolongadas a la ancha cascada del Salto del Laja que había ido a visitar con los chiquillos. Con pensamientos hermosos tales como "que hermoso es todo esto". Lo cual era una gran verdad, sin embargo, esa frase en mi mente alojaba un metapensamiento susurrando en mi cabeza, un pensamiento que es indescriptible con palabras porque susurraba desde lo más profundo de mi inconciente, con los códigos que solo la "instintividad" conoce. El i-rrazonamiento (porque era irracional), se traducía en un sentimiento lo más parecido a un vacío. Similar a lo que sientes cuando no estás haciendo las cosas correctamente; como si al mirar nuestro Salto del Laja en su esplendor veraniego (porque no trae tanta agua como en invierno, lo cual no lo hace feo) y al decir "qué hermoso es todo esto...", una emoción de incomodidad me dijese: "¿y no puedes disfrutarlo con más intensidad?".
En la noche del viernes pasado todo ese estado post-(jajaja)-traumático se fue.
Hoy observo que me pongo más sensible, más interiorizador de todo, al punto de que puedo llegar a sentirme mal por no poder asimilar lo presente con mayor capacidad...
Extraño, ¿no?. Sentirme mal por no disfrutar más...
¿Disfrutar el día lo suficiente...? ¿cuándo será suficiente...?
Gracias a Dios esas sensaciones se fueron cuando me di cuenta que mis amigos con los que fui al Salto del Laja, me estaban llamando, para que bajara de la roca donde estaba, y los siguiera...
¿Cuándo será suficiente?
Quizás sea suficiente cuando comienzo a perder la perspectiva que como escogido es necesario estar atento a los otros no solo cuando mis cercanos están viviendo intensamente sus traumas o post-(me detengo acá, lo juro)-traumas, sino que también la alegría de los otros es un momento especial: Si me olvido de mi no-unicosidad cuando estoy viviendo momentos difíciles y alegres, entonces estoy perdido...
Señor mio: ¡Gracias porque no disfruto lo suficiente, porque tus maravillas son eternas y yo soy finito para asimilarlas!
Señor mío: ¡Gracias porque siempre hay para mí más de lo que puedo disfrutar! ¡Gracias porque no me pides vivir toda mi vida en el día de hoy! Porque hoy sólo quieres que tome la pequeña porción que me toca para hoy
"Disfrutar el día"...
Que extraño suena a lo lejos.
Sin embargo creo que como todos los que pasan por una experiencia emotiva demasiado fuerte donde existe al menos una posibilidad cercana a morir, creo que "¡...tanto no he hecho!" es una frase que danza un poco burlona o dulzona (no se muy bien), en la conciencia.
Hasta el viernes en la noche estuve viviendo mi post-trauma (hoy tengo un gusto por los guiones) del incendio de Río Quino y lo viví no con miedo al fuego ni tanta dificultad para comunicarme con los otros. Lo viví con una tendencia fuerte a valorar todo, volviéndome a la parte melancólica que me toma por sorpresa a veces. Mi post-(talla interna con Amelí...)-trauma lo viví con esta cosa transformándose en ansias creativas de tocar la melódica perfeccionando las canciones tristonas que salen del dichoso instrumento, valoraciones de la gente a mi alrededor y con contemplaciones prolongadas a la ancha cascada del Salto del Laja que había ido a visitar con los chiquillos. Con pensamientos hermosos tales como "que hermoso es todo esto". Lo cual era una gran verdad, sin embargo, esa frase en mi mente alojaba un metapensamiento susurrando en mi cabeza, un pensamiento que es indescriptible con palabras porque susurraba desde lo más profundo de mi inconciente, con los códigos que solo la "instintividad" conoce. El i-rrazonamiento (porque era irracional), se traducía en un sentimiento lo más parecido a un vacío. Similar a lo que sientes cuando no estás haciendo las cosas correctamente; como si al mirar nuestro Salto del Laja en su esplendor veraniego (porque no trae tanta agua como en invierno, lo cual no lo hace feo) y al decir "qué hermoso es todo esto...", una emoción de incomodidad me dijese: "¿y no puedes disfrutarlo con más intensidad?".
En la noche del viernes pasado todo ese estado post-(jajaja)-traumático se fue.
Hoy observo que me pongo más sensible, más interiorizador de todo, al punto de que puedo llegar a sentirme mal por no poder asimilar lo presente con mayor capacidad...
Extraño, ¿no?. Sentirme mal por no disfrutar más...
¿Disfrutar el día lo suficiente...? ¿cuándo será suficiente...?
Gracias a Dios esas sensaciones se fueron cuando me di cuenta que mis amigos con los que fui al Salto del Laja, me estaban llamando, para que bajara de la roca donde estaba, y los siguiera...
¿Cuándo será suficiente?
Quizás sea suficiente cuando comienzo a perder la perspectiva que como escogido es necesario estar atento a los otros no solo cuando mis cercanos están viviendo intensamente sus traumas o post-(me detengo acá, lo juro)-traumas, sino que también la alegría de los otros es un momento especial: Si me olvido de mi no-unicosidad cuando estoy viviendo momentos difíciles y alegres, entonces estoy perdido...
Señor mio: ¡Gracias porque no disfruto lo suficiente, porque tus maravillas son eternas y yo soy finito para asimilarlas!
Señor mío: ¡Gracias porque siempre hay para mí más de lo que puedo disfrutar! ¡Gracias porque no me pides vivir toda mi vida en el día de hoy! Porque hoy sólo quieres que tome la pequeña porción que me toca para hoy
Etiquetas:
Es un decir no má ',
La cosa medio Biográfica
miércoles, 21 de enero de 2009
Personas que Han Marcado mi Vida(PHMV): Fran.
Una vez les dije que les iba hablar de la Fran.
Si menciono a la Fran, recuerdo a una amiga de esas irrepetibles, de aquellas que se ganan un sitial en tu corazón, a pesar de no vernos todo lo que quisiéramos, ni tan seguido... Aún en nuestros "hoy", desenvolviéndonos en ámbitos tan disímiles y lugares comunes ya distintos, con el paso de estos dos años y contando.
Ella sabe cosas mías demasiado importantes y me ama con ello. Dios a través de la Fran me muestra su perdón y su enorme amor. Y quizás ella no se de ni cuenta.
¿Cómo nos conocimos con la Fran? A decir verdad, la manera fue un poco extraña. Sucedió nuestra primera conversación en un entorno probabilísticamente escaso: Yo pololeaba con Rocío.
Así en los días en que temía a otros que pudieran manipular mi voluntad con conversaciones extrañas, tendientes a disminuirla, comencé a hablar con la Fran. Mi relación con la Rocío tenía como cerca de un mes cronológico y un día en que ella estaba con su amiga rubia, esperando que terminara la hora de colación en el liceo, fue a comprar al kiosko. La Fran se quedó y me preguntó algo, no me acuerdo muy bien qué era... el asunto es que no se cómo llegamos al tema de la forma como yo me vestía, que prefería las poleras monocromáticas, sin logos ni palabras, quizás rayas, pero sin propaganda gratuita. Ella me dijo "¿...llegas a tus emociones a partir de la neutralidad?", o algo así... Y luego comenzamos a ser conocidos. En ese momento (sin llegar a sentir algo no debido hacia las amigas cuando son amigas de tu polola), me pareció una de las chicas más interesantes que he conocido en la vida, y lo sigue siendo. Lo que más me llamó la atención fue que siendo menudita, participara de la defensa civil. Que estuvo harto tiempo siendo simplemente "Molina" y que al final se dieron cuenta que ella se arrancaba a hacer ejercicio con el resto de los lolitos pelados.
Al acabar mi relación con Rocío, mi ex no me habló hasta pasados cerca de siete meses y mientras ella hablaba con Amanda (la psico del liceo), yo le consultaba a la Francy qué era de la vida de nuestra amiga: Me comentó una vez que estaba "decepcionada de los hombres y que no quería saber nada de los libros de Cuauhtémoc Sánchez" (que nos devorábamos enteros).
Así se fué forjando una instancia donde Fran me informaba el estado de la vida de Rocío y paralelamente hablábamos de lo que queríamos para el futuro; de canciones, música, poesía, películas, con la vida de fondo. Nuestras conversaciones eran de esas que cuando terminas de hablar te dejan la sensación que hiciste algo importante, como si hubieras crecido al punto de darte cuenta que lo estabas haciendo.
Lo más duro fue cuando me di cuenta por primera vez que me había enamorado. Si. De la Francy: La amiga de mi ex. Al mismo tiempo ella se dio cuenta que algo malo andaba en mi. Qué mal me sentí cuando pasó un año y me lo contó. Sin embargo fue algo mutuo en ese momento lo de saber que había algo que encontrábamos interesante en el otro... Hubo varias cosas que mantuvieron nuestra relación en estado de amistadcasihermandad, la más importante fue el que ella llevara dos años de pololeo con otro chico. No hablaré de su relación, sólo diré que por respeto a esa relación, decidimos seguir siendo buenos amigos.
Aunque de partida no fue fácil darnos a conocer lo que ambos sentíamos. Creo que una de las declaraciones de sentimientos más hermosas la he escuchado de la Francy. Ese día estábamos sentados en torno al patio del liceo, en una galería, viendo cómo terminaba el recreo.
-¿Qué era eso que tenías que decirme?
-Emm... -Ella dudaba un poco. Su disposición a hablar no era como hace cuatro semanas. El contarme en ese momento lo que pasaba por su mente podía matar una de las más hermosas amistades o romper la confianza de ahí en adelante, pues todo lo que saliera en nuestras conversaciones futuras podría malinterpretarse- Es que tiene que sonar bonito.
-Pero dímelo así no más -Respondió el ingenuo Tuto de esos días (no muy distinto del de hoy en esos aspectos)- sin anestesia.
-No-Replicó ella con suavidad-Es que tiene que sonar bonito.
Yo esperé en esos momentos, mirando al horizonte gris y cada vez más quieto que me ofrecía el liceo entrando a clases después del último recreo de las 15.15. Cuando al fin ella habló. Me dijo:
-Yo voy por la vida en un prado hermoso, lleno de árboles, arbustos, plantas y flores. Pero de entre todas las flores que me ofrece la vida, las que más me gustan son las que me ofreces tú...
Quedé helado, primero porque culturalmente son los hombres los que en mi patria toman la iniciativa... Por otro lado, era la oportunidad de que sucediera lo que tanto quería, aunque al costo de hacer caer a mi amiga en algo indebido, algo que aún las personas que consideran que todo es relativo, que no hay medida para hablar de lo correcto o no, considerarían malo: La infidelidad.
Allí sucedió que las cosas nunca volvieron a ser iguales... Nuestra confianza aumentó al punto que ella me ayudó a pasar por una de las experiencias que me han dejado más tembleque en lo corta de mi vida y donde mi indignidad como ser humano se vieron expuestas a lo sumo.
Hace tiempo no veo a la Fran, no hay mucho tiempo libre, aún en vacaciones.
Así que como muestra de mi profundo afecto, de mi hermandad, por ser una de las personas más comprensivas y más amorosas (al punto que el retar amorosamente lo saben hacer pocos conmigo), por ayudarme a conocerte, por ayudarme a pasar por cosas importantes en mi vida: Fran, este es mi homenaje en vida (como debe ser), a tí como una de las personas que han marcado mi vida. Seguramente lo sigues haciendo, en todo lugar a donde vas, con los que acompañas.
Si menciono a la Fran, recuerdo a una amiga de esas irrepetibles, de aquellas que se ganan un sitial en tu corazón, a pesar de no vernos todo lo que quisiéramos, ni tan seguido... Aún en nuestros "hoy", desenvolviéndonos en ámbitos tan disímiles y lugares comunes ya distintos, con el paso de estos dos años y contando.
Ella sabe cosas mías demasiado importantes y me ama con ello. Dios a través de la Fran me muestra su perdón y su enorme amor. Y quizás ella no se de ni cuenta.
¿Cómo nos conocimos con la Fran? A decir verdad, la manera fue un poco extraña. Sucedió nuestra primera conversación en un entorno probabilísticamente escaso: Yo pololeaba con Rocío.
Así en los días en que temía a otros que pudieran manipular mi voluntad con conversaciones extrañas, tendientes a disminuirla, comencé a hablar con la Fran. Mi relación con la Rocío tenía como cerca de un mes cronológico y un día en que ella estaba con su amiga rubia, esperando que terminara la hora de colación en el liceo, fue a comprar al kiosko. La Fran se quedó y me preguntó algo, no me acuerdo muy bien qué era... el asunto es que no se cómo llegamos al tema de la forma como yo me vestía, que prefería las poleras monocromáticas, sin logos ni palabras, quizás rayas, pero sin propaganda gratuita. Ella me dijo "¿...llegas a tus emociones a partir de la neutralidad?", o algo así... Y luego comenzamos a ser conocidos. En ese momento (sin llegar a sentir algo no debido hacia las amigas cuando son amigas de tu polola), me pareció una de las chicas más interesantes que he conocido en la vida, y lo sigue siendo. Lo que más me llamó la atención fue que siendo menudita, participara de la defensa civil. Que estuvo harto tiempo siendo simplemente "Molina" y que al final se dieron cuenta que ella se arrancaba a hacer ejercicio con el resto de los lolitos pelados.
Al acabar mi relación con Rocío, mi ex no me habló hasta pasados cerca de siete meses y mientras ella hablaba con Amanda (la psico del liceo), yo le consultaba a la Francy qué era de la vida de nuestra amiga: Me comentó una vez que estaba "decepcionada de los hombres y que no quería saber nada de los libros de Cuauhtémoc Sánchez" (que nos devorábamos enteros).
Así se fué forjando una instancia donde Fran me informaba el estado de la vida de Rocío y paralelamente hablábamos de lo que queríamos para el futuro; de canciones, música, poesía, películas, con la vida de fondo. Nuestras conversaciones eran de esas que cuando terminas de hablar te dejan la sensación que hiciste algo importante, como si hubieras crecido al punto de darte cuenta que lo estabas haciendo.
Lo más duro fue cuando me di cuenta por primera vez que me había enamorado. Si. De la Francy: La amiga de mi ex. Al mismo tiempo ella se dio cuenta que algo malo andaba en mi. Qué mal me sentí cuando pasó un año y me lo contó. Sin embargo fue algo mutuo en ese momento lo de saber que había algo que encontrábamos interesante en el otro... Hubo varias cosas que mantuvieron nuestra relación en estado de amistadcasihermandad, la más importante fue el que ella llevara dos años de pololeo con otro chico. No hablaré de su relación, sólo diré que por respeto a esa relación, decidimos seguir siendo buenos amigos.
Aunque de partida no fue fácil darnos a conocer lo que ambos sentíamos. Creo que una de las declaraciones de sentimientos más hermosas la he escuchado de la Francy. Ese día estábamos sentados en torno al patio del liceo, en una galería, viendo cómo terminaba el recreo.
-¿Qué era eso que tenías que decirme?
-Emm... -Ella dudaba un poco. Su disposición a hablar no era como hace cuatro semanas. El contarme en ese momento lo que pasaba por su mente podía matar una de las más hermosas amistades o romper la confianza de ahí en adelante, pues todo lo que saliera en nuestras conversaciones futuras podría malinterpretarse- Es que tiene que sonar bonito.
-Pero dímelo así no más -Respondió el ingenuo Tuto de esos días (no muy distinto del de hoy en esos aspectos)- sin anestesia.
-No-Replicó ella con suavidad-Es que tiene que sonar bonito.
Yo esperé en esos momentos, mirando al horizonte gris y cada vez más quieto que me ofrecía el liceo entrando a clases después del último recreo de las 15.15. Cuando al fin ella habló. Me dijo:
-Yo voy por la vida en un prado hermoso, lleno de árboles, arbustos, plantas y flores. Pero de entre todas las flores que me ofrece la vida, las que más me gustan son las que me ofreces tú...
Quedé helado, primero porque culturalmente son los hombres los que en mi patria toman la iniciativa... Por otro lado, era la oportunidad de que sucediera lo que tanto quería, aunque al costo de hacer caer a mi amiga en algo indebido, algo que aún las personas que consideran que todo es relativo, que no hay medida para hablar de lo correcto o no, considerarían malo: La infidelidad.
Allí sucedió que las cosas nunca volvieron a ser iguales... Nuestra confianza aumentó al punto que ella me ayudó a pasar por una de las experiencias que me han dejado más tembleque en lo corta de mi vida y donde mi indignidad como ser humano se vieron expuestas a lo sumo.
Hace tiempo no veo a la Fran, no hay mucho tiempo libre, aún en vacaciones.
Así que como muestra de mi profundo afecto, de mi hermandad, por ser una de las personas más comprensivas y más amorosas (al punto que el retar amorosamente lo saben hacer pocos conmigo), por ayudarme a conocerte, por ayudarme a pasar por cosas importantes en mi vida: Fran, este es mi homenaje en vida (como debe ser), a tí como una de las personas que han marcado mi vida. Seguramente lo sigues haciendo, en todo lugar a donde vas, con los que acompañas.
martes, 20 de enero de 2009
Personas que Han Marcado mi Vida (PHMV): Belén
Como escribí hace poco, dije que iba a tratar de no hablar tanto de mí. Pero me cuesta, por ello es que he decidido comenzar a hablar de otras personas y cómo han marcado mi vida. Quizás al final, de todas formas, estoy volviéndome a mí, pero estoy haciendo un esfuerzo, no se puede negar.
Belén es el segundo nombre de una chica cuyo primer nombre es Katherine. La edad de una mujer no se pregunta, pero pareciera que a ella le gusta que le pregunten, porque da pié para hablar de lo que hace, de las veces que los carabineros no le han sacado partes, de la oportunidad que fue a la bencinera cerca de la casa en su moto y no le creían que fuera de ella, que se la sacó a alguien, que ella era muy cabra chica para andar en ella; la vez que en el consultorio han pedido que los atienda otra persona, porque tal vez piensan que es alumna en práctica... Es que la Belén siempre representa menos edad de la que tiene. Todo el mundo le dice que es una niña y ella lo ha asumido así. Pero cuando ha tenido que tomar responsabilidades ella ha acatado responsablemente... Quizás demasiado.
Cuando éramos más chicos (Belén tenía menos edad, porque no ha crecido mucho...), los papás tuvieron que salir todos los días muy temprano y volver de noche muy tarde. Ellos trabajaban en Renca y vivíamos en Maipú (como una hora y cuarto de camino). Desde los seis hasta los diez, ella me cuidó: me iba a dejar y a buscar al colegio, salvo excepciones que lo hacía mi mamá; la Belén me daba de tomar once y comíamos juntos cuando el resto de mis compañeritos clase lo hacían con sus papás, o al menos con su mamá al lado.
La Bélén marcó mi vida con su actuación de mamá sobreprotectora adolescente. Ella no tenía muchos modelos de crianza internalizados y tampoco el instinto maternal desarrollado, por lo que todo lo que me mandó, me gritó, me prohibió... en ese tiempo lo perdono. No es posible vivir la vida entera sin perdonar.
Ha sido extraña la historia de nuestra relación. Cuando tuve edad suficiente para ir a los lugares sin que me tuvieran que ir a dejar, vino algo así como esa edad donde me di cuenta de cuántos derechos creía tener la Belén sobre mí. Ello tuvo como consecuencia el comenzar a distanciarme emocionalmente de ella y, cuando ella era una jovencita (según su edad de ese tiempo...) un poco más cambiante de lo que es hoy... yo no la pescaba mucho. Al entrar en la adultez y al dejar de lados sus variantes estados anímicos, yo comenzaba a entrar en los míos... Y era yo quien no quería saber nada de nadie: Para con la Belén fueron como diez años de silencio, donde vivíamos desconectados. Se que en ese tiempo mi hermana me preguntaba "qué te pasa", y yo me cerraba más en mí, por lo cual me percato que aún con todo, ella estuvo pendiente de mí.
Quizás perdimos mucho tiempo de vivir como hermanos, pero hoy puedo decir que somos buenos amigos. Le debo muchas cosas, quizás algunas que hoy me molestan, quizás demasiadas restricciones, pero no me es posible negar que hizo su mejor esfuerzo.
La Belén, mi hermanita, me ha marcado la vida porque ha sido como una niña para mí. Me ha enseñado lo que es la espontaneidad, cosa apreciada en mi vida, pero que a ella le nace espontáneamente...
Al día de hoy ella me pregunta a veces qué me pasa y ahora trato de no cerrarme con ella. Ahora le comparto mi vida más de lo que antes hacía.
Hoy ella a veces me cuenta sus cosas, sobretodo en los períodos difíciles. Al principio me costaba escucharla: no podía olvidar mis profundos deseos de rebelarme contra ella, por cuidarme de chico. Pero al fin, la he aprendido a escuchar. Creo que aprender a escuchar implica hacerlo con cada apersona. Hoy se poner atención a mi hermana. Quizás cuánto le hice rabiar yo a ella, tampoco he sido de lo más dócil con Belén.
La quiero... Yo soy su amigo...
Belén es el segundo nombre de una chica cuyo primer nombre es Katherine. La edad de una mujer no se pregunta, pero pareciera que a ella le gusta que le pregunten, porque da pié para hablar de lo que hace, de las veces que los carabineros no le han sacado partes, de la oportunidad que fue a la bencinera cerca de la casa en su moto y no le creían que fuera de ella, que se la sacó a alguien, que ella era muy cabra chica para andar en ella; la vez que en el consultorio han pedido que los atienda otra persona, porque tal vez piensan que es alumna en práctica... Es que la Belén siempre representa menos edad de la que tiene. Todo el mundo le dice que es una niña y ella lo ha asumido así. Pero cuando ha tenido que tomar responsabilidades ella ha acatado responsablemente... Quizás demasiado.
Cuando éramos más chicos (Belén tenía menos edad, porque no ha crecido mucho...), los papás tuvieron que salir todos los días muy temprano y volver de noche muy tarde. Ellos trabajaban en Renca y vivíamos en Maipú (como una hora y cuarto de camino). Desde los seis hasta los diez, ella me cuidó: me iba a dejar y a buscar al colegio, salvo excepciones que lo hacía mi mamá; la Belén me daba de tomar once y comíamos juntos cuando el resto de mis compañeritos clase lo hacían con sus papás, o al menos con su mamá al lado.
La Bélén marcó mi vida con su actuación de mamá sobreprotectora adolescente. Ella no tenía muchos modelos de crianza internalizados y tampoco el instinto maternal desarrollado, por lo que todo lo que me mandó, me gritó, me prohibió... en ese tiempo lo perdono. No es posible vivir la vida entera sin perdonar.
Ha sido extraña la historia de nuestra relación. Cuando tuve edad suficiente para ir a los lugares sin que me tuvieran que ir a dejar, vino algo así como esa edad donde me di cuenta de cuántos derechos creía tener la Belén sobre mí. Ello tuvo como consecuencia el comenzar a distanciarme emocionalmente de ella y, cuando ella era una jovencita (según su edad de ese tiempo...) un poco más cambiante de lo que es hoy... yo no la pescaba mucho. Al entrar en la adultez y al dejar de lados sus variantes estados anímicos, yo comenzaba a entrar en los míos... Y era yo quien no quería saber nada de nadie: Para con la Belén fueron como diez años de silencio, donde vivíamos desconectados. Se que en ese tiempo mi hermana me preguntaba "qué te pasa", y yo me cerraba más en mí, por lo cual me percato que aún con todo, ella estuvo pendiente de mí.
Quizás perdimos mucho tiempo de vivir como hermanos, pero hoy puedo decir que somos buenos amigos. Le debo muchas cosas, quizás algunas que hoy me molestan, quizás demasiadas restricciones, pero no me es posible negar que hizo su mejor esfuerzo.
La Belén, mi hermanita, me ha marcado la vida porque ha sido como una niña para mí. Me ha enseñado lo que es la espontaneidad, cosa apreciada en mi vida, pero que a ella le nace espontáneamente...
Al día de hoy ella me pregunta a veces qué me pasa y ahora trato de no cerrarme con ella. Ahora le comparto mi vida más de lo que antes hacía.
Hoy ella a veces me cuenta sus cosas, sobretodo en los períodos difíciles. Al principio me costaba escucharla: no podía olvidar mis profundos deseos de rebelarme contra ella, por cuidarme de chico. Pero al fin, la he aprendido a escuchar. Creo que aprender a escuchar implica hacerlo con cada apersona. Hoy se poner atención a mi hermana. Quizás cuánto le hice rabiar yo a ella, tampoco he sido de lo más dócil con Belén.
La quiero... Yo soy su amigo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)